Historia

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Comenzó ésta Obra en el año 2OOO. La Comunidad tenía la iglesia abierta al público donde se celebraba diariamente la eucaristía y teníamos la adoración durante el día. Había un GRUPO de ORACIÓN, con el que se tenía semanalmente una hora de oración compartida y tratábamos de profundizar en la Palabra de Dios.
Con el fin de comprometer este grupo también en la parte social, comenzamos, de acuerdo con el Párroco, a visitar las familias de la parroquia y a pedido del mismo párroco, que dijo no contar con personas que cubriesen esta necesidad social, de ayudar a las familias más necesitadas.
Muy pronto comenzaron a venir personas de otras parroquias y nosotras las remitíamos a las suyas, pero rápidamente comenzaron a presentarse un número considerable de gentes que no tenían domicilio fijo. Eran los inmigrantes, venidos de todas partes y particularmente de América latina.

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Fue necesario repensar nuestra misión y abrir las puertas a todos. Hasta este momento nosotras ayudábamos a la gente con nuestros recursos y aportes de las personas que frecuentaban nuestra iglesia, pero ya esto no alcanzaba y un grupo de jóvenes se comprometió a ir los sábados por los mercados y recoger lo que entregaban en los puestos de venta.

Un trabajo muy bonito que nos ayudó a crecer en una relación de amistad y comunión de ideales entre personas de muy distintas edades y cultura. Finalmente tuvimos que recurrir al Banco de Alimentos que después de visitarnos aprobó ayudarnos considerándonos como CENTRO de Acogida a Inmigrantes de todo Barcelona.
Nuestra casa estaba abierta todo el día y atendíamos a todas las personas que se presentaban, escuchándolas y tratando de dar respuesta a sus necesidades…Entre las más apremiantes, alimentos y trabajo…De esta forma comenzamos a buscar trabajo para las señoras y jóvenes como empleadas domésticas. Para ello, comenzamos por organizar los sábados charlas para las señoras y jóvenes en las que se les orientaba sobre las costumbres de las familias en España, se les enseñaba a cocinar las comidas más corrientes de aquí y muy pronto colocamos en familias conocidas, algunas de estas señoras. ¡Fue como un milagro de Dios! No hay otra explicación para comprender como se desarrolló y creció este servicio…¡ Una gozada!.
Muy pronto se vio también la necesidad de crear un espacio para que los inmigrantes pudiesen encontrarse y relacionarse entre sí, en un clima de amistad y sana diversión y como la casa con su hermoso jardín ofrecía muy buenos espacios, se comenzaron las recreaciones y fiestas con sus comidas típicas preparadas en el mismo patio, los domingos.
Los primeros domingos de cada mes teníamos el “encuentro de espiritualidad”, con la eucaristía y una charla de formación cristiana, en la que participaban libremente las personas que estaban recibiendo y los que ya no la necesitaban pero querían seguir manteniendo esa relación de “familia” que habían encontrado en el Centro, y ayudar a los nuevos con las experiencias que ellos estaban viviendo.
No puedo hacer aquí ninguna estadística de este trabajo, ya que no tengo a mano los datos, que si estarán en la casa de Barcelona, pues hacíamos el historial de todas las personas atendidas. Espero que este breve resumen sirva para lo que se me ha pedido.
Con mi gratitud a Raquel que está trabajando con tanto amor y disponibilidad en todo lo que se refiere al crecimiento del MEL.
         María Paz Prada. Mss